Cuando callan tu voz y tus manos, llenan mi alma de profundos silencios.
Aunque sea de palabras sordas, necesito escuchar tu voz.
Que tus brazos amigos me abras, y tu voz me mantenga despierta.
Yo no quiero silencios. Tu mano y tu palabra es lo que quiero.
Tu presencia, que cuando no esta es lo que más anhelo.
Compartir y soñar mil historias, pasear por los prados del cielo,
o quizás contemplar mariposas en silente y errático vuelo,
como dicen su amor a las rosas.
Darte amor y que me des es todo lo que quiero.
J. Pedrol

